jueves, 19 de enero de 2017

LAS NUEVAS FUENTES DE ENERGÍA Y LOS MATERIALES DE ULTIMA GENERACIÓN , Y SU APLICACIÓN EN LA INFORMÁTICA

La desigual distribución de las reservas mundiales de combustibles 
clásicos (carbón, petróleo, gas natural, etc.) y la sospecha de que en un 
plazo no demasiado largo lleguen a ser insuficientes para cubrir la 
 creciente demanda han obligado a estudiar nuevos procedimientos de
 obtención de energía. Una aspiración de todos los tiempos ha sido la de
 la transformación utilizable de los tipos naturales de e.; sin embargo, su 
desarrollo en gran escala, excepto para el caso de la e. hidráulica, no ha 
pasado todavía del plano experimental. Por ej., la e. de las mareas está 
siendo estudiada con creciente interés; la e. cinética de los vientos, que 
durante siglos ha sido utilizada como motriz para pequeños ingenios, 
está sufriendo también una cuidadosa investigación, así como la 
e.geotérmica de los volcanes que en la actualidad ya suministra calor
 a alguna pequeña ciudad. De cualquier forma, estas ideas representan 
soluciones de tipo local con una gran dependencia de agentes exteriores 
incontrolables y no pueden ser consideradas como de aplicación universal; 
de ahí que la mayor parte de la investigación se oriente en otras direcciones.

La energía nuclear. Desde el descubrimiento de la radiactividad (v.) al 
final del siglo pasado, los físicos han hecho conjeturas acerca de la 
e. almacenada en el átomo. La medida de las masas atómicas demostró la 
existencia de dos reacciones nucleares exoenergéticas aprovechables 
como fuentes de e. útil: la fisión y la fusión nuclear (v.). La reacción de 
fisión, producida sólo en determinados elementos pesados, fue la primera 
realidad en este aspecto. Los reactores nucleares (v.), cuyo objetivo es 
proporcionar un medio en el cual la fisión pueda ser iniciada, sostenida 
y controlada, están suministrando ya una parte sustancial de la electricidad 
consumida en el mundo. El uranio (v.), «combustible» básico para 
estas instalaciones, es un elemento relativamente abundante 
(0,004°% de la corteza terrestre), pero sus minerales lo contienen en muy 
pequeña cantidad, lo que encarece considerablemente su explotación. 
Además, sólo uno de los tres isótopos (v.) que contiene el uranio natural 
es fisionable en alta proporción, el U235, lo que supone la necesidad 
 de consumir grandes masas de combustible. Ello ha llevado a la utilización 
 del uranio enriquecido (con alta proporción de U235) que reduce el tamaño
del reactor y aumenta la vida útil del combustible. El enorme coste del 
 enriquecimiento del uranio hace que su obtención esté todavía limitada
 a países de avanzado desarrollo industrial, lo que obliga a los restantes a 
 depender de ellos para sus necesidades de combustible; países con grandes 
 reservas de mineral de uranio tienden a mantener su autonomía utilizando el 
 uranio natural, a pesar de que ello suponga la construcción de reactores de 
 tecnología ya superada. Por otra parte, un estudio de las reservas
 mundiales de uranio no conduce a conclusiones optimistas. Países en los que 
la proporción de electricidad de origen nuclear va en aumento temen agotar 

 pronto sus reservas y dirigen su atención hacia otro material fisionable:
 el plutonio.


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